Hubo una época en la que una pulsera de goma no era solamente una pulsera de goma. También era un accesorio muy asociado a la moda internacional, a los videoclips y a artistas como Madonna. Verlas en la propia muñeca era una conquista chiquita, brillante, flúo, negra, lisa, finita, gruesa o tan gruesa que ya parecía de lujo. Se compraba una, después otra, después otra distinta, siempre con esa ansiedad linda de conseguir la que todavía no tenías.
Las pulseras de goma de los años 80 tenían algo muy simple y muy poderoso. No hacía falta que fueran caras para llamar la atención, aunque algunas, sobre todo las más gruesas, sí se sentían como “las buenas”. Había de colores fuertes, de esos flúo que parecían tener luz propia, había con brillitos, con gel, y también estaban las negras, que juntas daban un estilo completamente distinto. Se veían más en chicas, pero no eran solamente cosa de chicas: también había chicos que las usaban, sobre todo negras. Algunas eran blandas y se estiraban fácil; otras eran más rígidas, más firmes, más pesadas. Y ahí estaba parte de la gracia: no todas eran iguales, aunque desde lejos parecieran simplemente un montón de aritos en la muñeca.
Lo mejor era que no se usaban de a una. Una pulsera sola quedaba tímida, como si todavía le faltara compañía. La idea era ponerse muchas, mezclar colores, sumar negras, combinar anchos, enganchar dos entre sí y hasta armar formas raras que se cruzaban por la mano y se enganchaban en los dedos. Cuantas más tenías, más fachero quedabas. Y cuanto más se notaba, mejor.
Hoy aparecen por internet recuerdos mezclados, imágenes raras y chamuyo vintage con filtro amarillento. Pero no todo aro de goma viejo era una de estas pulseras. Eran pulseras hechas para usarse, no para hacer conservas. Las que recuerdo no tenían forma de tira cuadrada ni borde duro: eran redondas, suaves, pensadas para la muñeca y para acumularse de a muchas. Se compraban en kioscos o tienditas, como tantas otras cosas chicas de la época.
Estas pulseras eran intercambiables, como las figuritas. La diferencia es que no venían con un álbum o cajita para coleccionar: el álbum era directamente la muñeca, y se llenaba hasta que ya no quedaba espacio.
¿Vos las usabas sólo en la muñeca, o también en el tobillo?
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