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Papa Don’t Preach: número 1 hace 40 años

Artista: Madonna

Tema: Papa Don’t Preach

Álbum: True Blue, 30 de junio de 1986

Single: 11 de junio de 1986

El 14 de julio de 1986, “Papa Don’t Preach” ocupaba el puesto número 1 en el Reino Unido. Había alcanzado la cima esa misma semana y permanecería allí durante tres. Cuarenta años después, sigue siendo una de las canciones más reconocibles de Madonna y también una de las que más discusiones provocó.

Lanzada el 11 de junio de 1986 como segundo sencillo del álbum True Blue, fue escrita por Brian Elliot, con letra adicional de Madonna, y producida por ella junto a Stephen Bray. Elliot tomó la idea de conversaciones que oía entre adolescentes frente a su estudio de grabación, donde las chicas de una escuela cercana solían detenerse a charlar.

La canción está narrada por una joven embarazada que le pide comprensión a su padre mientras le comunica que ha decidido seguir adelante con el embarazo. El relato era directo, pero no decía qué debía pensar el oyente. Eso no impidió que se convirtiera en un campo de batalla: algunos grupos la acusaron de romantizar el embarazo adolescente, mientras que sectores contrarios al aborto la celebraron como si fuera una declaración propia.

Una entrada de cuerdas que apareció casi por accidente

Antes de que aparezcan la batería y el bajo sintetizado, “Papa Don’t Preach” comienza con una dramática introducción de cuerdas. La creó el tecladista Fred Zarr mientras probaba un sonido de cuerdas marcato en un Emulator II, uno de los samplers más codiciados y costosos de la época. Madonna la escuchó, le gustó y decidió dejarla como apertura. Aquel pequeño experimento terminó convirtiéndose en una de las partes más reconocibles del tema.

Un videoclip con otra Madonna

El video fue dirigido por James Foley y filmado en Staten Island y Manhattan. Después del brillo exagerado de “Material Girl” y “Like a Virgin”, Madonna buscó una historia más cotidiana, con un barrio obrero, un novio mecánico y una relación entre padre e hija que sostuviera el conflicto de la canción.

Danny Aiello interpretó al padre y Alex McArthur al novio. Las escenas narrativas se alternan con tomas de Madonna bailando sobre un fondo oscuro, con top y pantalón negros, los brazos tensos, el cuerpo inclinado y el cabello corto, rubio platinado. Aquel cambio de imagen fue tan importante como la historia: menos accesorios, una silueta más limpia y una Madonna que ya no parecía la misma de sus primeros videos.

De esas tomas salió un dibujo que hice para mi mamá. Recuerdo haber dibujado a Madonna con los brazos tensos hacia atrás, el mentón levantado y una pierna en alto, doblada por la rodilla. En mi dibujo estaba subiendo una escalera de interior, junto a una pared rosa fuerte o fucsia. También recuerdo estar pintando aquella pared y lo divertida que estaba mi madre al reconocer el vestuario y la pose exacta de la cantante.

Hace poco mencioné ese recuerdo durante una charla y después me puse a revisar varios videos de Madonna. Busqué la escalera, la pared fucsia y alguna escena en la que apareciera vestida de negro y con el cabello corto. No encontré aquel escenario, pero sí la pose exacta con la que la había congelado en el papel.

Entonces entendí qué había pasado. Probablemente, al trasladar aquella postura al dibujo, el cuerpo me quedaba extraño sin algo que lo sostuviera y le encajé una escalera para darle sentido. A partir de ahí inventé la pared fucsia y el resto de los accesorios. Mi madre todavía recuerda aquel dibujo.

Cuando el padre quiso dar su versión

Danny Aiello aceptó participar en el video porque su hija lo convenció. Pero su intervención no terminó allí. Después grabó “Papa Wants the Best for You”, una canción-respuesta contada desde el punto de vista del padre, y hasta filmó su propio videoclip. La rareza funcionaba casi como una continuación paralela de la historia: el personaje ya no escuchaba el pedido de su hija, sino que trataba de explicar que también quería lo mejor para ella.

Aiello quiso que Madonna participara en aquella respuesta, pero ella no aceptó. El resultado quedó como una de esas curiosidades muy ochentosas que parecen inventadas: un actor de un videoclip grabando otra canción para contestarle a la estrella desde el personaje que acababa de interpretar.

Cuarenta años después de aquella semana en la cima británica, “Papa Don’t Preach” sigue funcionando como una canción pop inmediata y, al mismo tiempo, como una pequeña película abierta a interpretaciones. Tal vez por eso todavía hay algo nuevo para encontrar cada vez que vuelve a sonar.

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