REBOBINANDO RECUERDOS. REVIVIENDO LO MEJOR. REWINDING MEMORIES. RELIVING THE BEST.

El sitio Rewindero es un lugar para rebobinar recuerdos cotidianos: objetos, modas, canciones, golosinas, gestos que ya no se hacen y pequeñas escenas que quedaron guardadas en alguna parte.

No coleccionamos pasado: lo miramos otra vez.

La página recuerda, Rewindero revive, los Rewinderos completan la ronda.

Rewindero is a place to rewind everyday memories: objects, trends, songs, candy, little things people no longer do, and small moments tucked away somewhere.

We don’t collect the past: we look at it again.

The site remembers, Rewindero brings it back to life, and the Rewinderos complete the circle.

MTV: el día que la música prendió la tele

Ilustración retro de MTV cumpliendo 45 años, celebrando la era de los videoclips.

Oh-a oh-a

Feliz cumpleaños, MTV. El 1 de agosto de 1981, MTV salió al aire en Estados Unidos con una frase que parecía chiste y terminó siendo profecía: “Video Killed the Radio Star”. Hoy, 45 años después, todavía alcanza nombrar esas tres letras para pensar en una época en la que la música no sólo se escuchaba: también se miraba.

El primer video fue justamente ese tema de The Buggles; por eso es tan perfecto: el canal que iba a hacer de los videoclips una nueva forma de fama empezó con una canción que decía “el video mató a la estrella de radio”. No porque la radio muriera literalmente, sino porque estaba naciendo otra manera de fabricar ídolos: ya no alcanzaba con sonar, también había que aparecer en pantalla.

A partir de ahí, la música ya no fue solamente algo que sonaba desde un parlante. Empezó a mirar de vuelta desde la pantalla. Las canciones tuvieron peinados, luces de neón, humo, cuero, maquillaje, autos, calles mojadas, coreografías imposibles y bandas tocando como si el living de casa fuera una puerta secreta a otro planeta.

Y que las coreografías imposibles no te lleven a pensar sólo en bailes grandes tipo Michael Jackson, Madonna, Janet, etc., porque MTV no era sólo eso; era un mundo visual mucho más amplio: puestas en escena imposibles, videos marcianos, rarísimos, baratos, geniales, berretas, hipnóticos o todo junto.

Como “Da Da Da”, exactamente: no era “grandioso” en plan superproducción; era de otro planeta porque parecía hecho con tres objetos, dos caras de nada y una idea seca como galleta vieja. Y aun así quedaba pegado. Eso es muy MTV también: no sólo espectáculo, sino rareza televisiva.

Antes de YouTube, antes de los algoritmos, antes de tener todos los temas en el bolsillo, hubo una época en la que descubrir un videoclip podía cambiarte la tarde, el peinado, la banda favorita o la forma de mirar la música para siempre.

En algunos países el nombre MTV llegó después; en otros, la costumbre de mirar música ya venía asomando por programas locales de videoclips. Pero la idea era imparable: la canción ya no alcanzaba con escucharla. Había que verla.

MTV no inventó la música ni la imagen, pero hizo que millones de personas empezaran a mirarlas juntas. Después cada país, cada canal y cada casa tuvo su propia versión de esa historia.

Lo importante era lo que pasaba del otro lado de la pantalla: una canción dejaba de ser solamente sonido y se convertía en escena, gesto, peinado, actitud, color, planeta extraño o un Peter Gabriel de plastilina como en el video de “Sledgehammer”.

Y una vez que habías visto una canción, ya no volvía a sonar igual.

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